ARANCEDO LLAMA AL "DIALOGO SINCERO COMO BASE DE LA CULTURA DEL ENCUENTRO"
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Monseñor José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal. |
Buenos Aires, 24 de diciembre
(Télam).- El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal
Argentina, monseñor José María Arancedo, exhortó a la sociedad argentina a
apostar "con grandeza y responsabilidad a un diálogo sincero como base de
una cultura del encuentro, de la inclusión y la amistad social".
En su mensaje de Navidad
difundido hoy, el titular del Episcopado afirmó que el desafío de los
argentinos es "crear las condiciones de una sociedad más confiable, más
honesta y cordial, más justa y solidaria".
"Un camino privilegiado
para crear estas condiciones es volver nuestra mirada a esas realidades
cercanas y valiosas por su potencial cultural e inclusivo, por ser lugares de
aprendizaje y transmisión de valores que hacen a la formación de cada hombre y
al desarrollo integral de la sociedad, me refiero a la familia, la escuela, el trabajo y la
ejemplaridad", dijo en el mensaje distribuido por la agencia AICA.
Arancedo consideró que
"pueden parecernos cosas simples, sin embargo tienen una riqueza de origen
que cuida, da sentido y hace crecer la vida del hombre con sus proyectos y
responsabilidad social".
"Esto lleva tiempo, no
tiene la magia de una promesa inmediata, pero es el camino más seguro para
orientar el presente y asegurar el futuro de nuestra Patria”, subrayó.
Recordó asimismo que en
Navidad "Dios viene a nuestro encuentro” y aseguró que recibir a "su
Hijo Único en el pesebre de nuestro corazón es comenzar un camino siempre
nuevo. Esta conciencia de fraternidad no nos permite ser ajenos a la vida de nuestros
hermanos”.
"¡Qué triste cuando vemos
la vida del hombre amenazada en tantas circunstancias que la ofenden! Pero
cuánto más triste es la indiferencia que es un modo de egoísmo", dijo, y
enumeró una serie de situaciones como el flagelo de la droga, la desprotección
por la vida naciente y en su desarrollo, la desocupación, la inseguridad y la
violencia.
"No podemos negar los
problemas o sólo repudiar los hechos, debemos trabajar sobre las causas. Es
necesario asumir con decisión la defensa de la vida humana, el valor del
trabajo y la exigencia moral de la equidad social, como el vivir bajo imperio
de la ley junto al pleno ejercicio de la justicia", concluyó.
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