“HABEMUS” CANDIDATO…
Fabián
Val se postula para la presidencia del comité local de la Unión Cívica Radical.
Se viene la interna a tres meses vista.
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Fabián Val, el candidato, en "Bahía Política" |
“El
dirigente radical Fabián Val explicó esta mañana (por el jueves 21)
en De la Bahía, 91.5, que será candidato a presidente por la UCR en el marco de
las elecciones del comité local. Val dijo que ‘tenemos que construir diálogo. A
nivel partidario, en serio, tenemos que volver a tener un plenario en el comité
cosa que no sucede’”.
Hasta
allí, lo citado en la página de “Bahía política”, el programa de radio (y
también de televisión) que conduce el periodista Quique Iommi.
“Voy
a ser candidato a presidente de la UCR local”, era el titular del testimonio
que se publicó hace pocas horas.
Citando
que hasta ahora es el único candidato en el comité de Donado 354, se
preguntaba: “¿tendrá Val contrincante o será una lista única?.
Nobleza
obliga. Lo comentado se inscribe como el primer indicio formal de la intención
del joven dirigente (acompañó tiempo atrás a Raúl Aníbal Martín, cuándo éste
fue titular de la casa radical de Bahía Blanca) de presentarse en la elección
interna que la UCR, llevará adelante –si no hay algún cambio– dentro de
exactamente tres meses, el domingo 23 de octubre venidero, fecha fijada, pese a
que no se formalizó el anuncio oficial prometido desde el Comité Provincia de
la agrupación política que no hace mucho festejó sus 125 años de existencia.
Es
cierto –e imposible de negarla– toda una tradición, en el radicalismo, en eso
de ir a comicios intestinos para elegir la conducción partidaria y, también, en
no pocos casos, para nominar a sus candidatos cuando se trata de competir en
las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, cada dos años; y en las
elecciones generales poco después, tal cual ha ido ocurriendo en los últimos
tiempos, esto es, los más cercanos de la historia política nacional, en la
etapa democrática nacida en 1983 y felizmente prolongada, como hecho innegable
de la vida argentina.
El
caso que apuntamos no es nuevo. Ya hace algún tiempo que se extendía, como
secreto a voces divulgado en las redes sociales, el “run run” que hablaba,
aunque tibiamente, de la nominación de un candidato. Específicamente, aunque
con algunos esquives lógicos por lo prematuro de un lanzamiento oficial, era el
caso de Val.
La
cautela de Fabián, al que no pocos mencionaban como postulante, tenía su razón
de ser. Val y Martín, dúo dinámico de la política local, nunca ocultaron –cualesquiera
fueran los rumbos que se produjeran– una apertura que ampliara el espectro
(radical en este caso), procurando una amplia participación.
Podría
decirse (ellos tendrían algún derecho de negarlo rotundamente) que no les fue
bien, en esa materia.
Con
visos de consenso hicieron todo un meticuloso trabajo, buscando acercar gente
al comité y lograr así un cierto grado de participación.
Podría
suponerse, que hubo palpables testimonios en contra de ese espíritu (y el
ejemplo se dio claramente en la antesala de las elecciones del año pasado).
Mientras
se negociaban alternativas de consenso, se daban intrigas palaciegas. Hubo algún
precandidato cuyo protagonismo se diluyó a poco de iniciar el camino. Y a
partir de allí se “jugó” un partido totalmente diferente. Quien se metió
voluntariamente en la cosa fue Roberto Ursino. No le fue para nada bien a “Tucho”.
Desde
otro ángulo, hubo quienes negociaron un acuerdo frentista que, en buen romance,
provocó que impensadamente, después, la UCR (que fue gobierno por 20 años aquí)
languideciera totalmente, hasta perder, por vez primera desde los dorados años ’80,
su representación parlamentaria en el Honorable Concejo Deliberante.
Casi
como una ironía, en el orden de la sexta sección electoral, Cambiemos ubicaba
tres escaños en la Cámara Alta bonaerense, ocupados hoy por Nidia Moirano,
Horacio López y Andrés De Leo.
Instalado
el nuevo gobierno en Alsina 65, hubo radicales (más rápidos que bomberos frente
a un siniestro) prestos a ocupar algún lugar en el gabinete municipal o en
cargos de nivel provincial en sus sedes locales. Los ha habido de lo interno de
la UCR y de algunas fracciones políticas de estrecho vínculo (anterior al
menos) con el radicalismo.
Puede
entenderse que recién ahora empieza una nueva etapa, a partir de que Val haya
admitido su intención de ser candidato en octubre, pero señalando su deseo de
generar una activa participación desde mitad del v300 de calle Donado. Esa
aspiración está traducida en no pocos posteo en Facebook o de twist en la otra
red social que suelen usar casi siempre los mismos políticos locales. Algo
perceptible en una página dominical del ex diario bahiense, siempre aferrado a
exponer las opiniones de los “repetidos animadores”.
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El titular parece decirlo todo |
“Todo
mi apoyo a Fabián Val, gran militante y dirigente de la UCR; sin dudas que
será un excelente candidato a presidente”, se ha dicho en uno de los
mensajes de adhesión. Y esa opinión se
ha reiterado en posteos casi similares, palabras más o palabras menos.
Un
fuerte abrazo a todos los correligionarios amigos en este día. Los
invito a seguir juntos y trabajando por el bien del partido”, expresó Fabián en
uno de sus mensajes.
“Otra
cálida y motivadora reunión en el comité. Cada lunes más gente que se suma
a cambiar”, señaló Val, también.
“No
voy a ocultar mis ganas de ser presidente de la UCR y deseo que muchos
dirigentes más tengan las mismas ganas que yo”, dijo, igualmente, como una
clara definición de cuál es su pensamiento de apertura.
“...y
un día vamos a entrar a Donado y ni las sillas vamos a encontrar; hacen propio
lo que es de todos. Vamos a cambiar, debemos cambiar”, se ha alcanzado a
descifrar en otro posteo, casi como un contra sentido. Es que si no se interpreta
mal, hay implícita una crítica dura a la actual “conducción” partida; y el
anhelo de que algo cambie allí para bien.
“Cada
vez viene más gente que quiere cambiar. Seguimos de reunión los lunes y yo sigo
siendo candidato”, manifestó Val. Y hubo otra expresión, ignoramos de quién,
que opinó que “no sólo alcanza con ser joven, sino tener experiencia como
Fabián Val”
Seguramente,
lo que se va delineando supone un camino, nada fácil, que quiere transitarse.
Arriesgaríamos que se procura evitar que el quietismo del comité (mientras
desde afuera se opera con el “más de los mismo”) empeore las cosas. Lo
contrario, abrir el comité, y no pecar de ingenuidad, marca un camino. Habría
mucho más para añadir, pero serían sólo conjeturas…
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