SIN AGUA, CULPA DE ABSA…

Recién iniciado el año 1963 – sí, 63 años atrás – hubo un llamado a concurso en Aguas Corrientes, por entonces con oficinas en Vieytes y Gorritti de esta ciudad. Fui uno de los que “ganó” y por eso convocado a trabajar. A los elegidos, yo entre ellos, les tocaba preparar las planillas con las que, en mano, los cobradores salían a la calle a hacer su trabajo, casa por casa. Rutinario, de 6 a 13 creo recordar, era un trabajo, ni para tirar manteca al techo, pero tampoco para despreciar. A poco de iniciarme en esa tarea y siendo desde 1957 cronista volante de deportes, en el diario de aquel entonces, me ofrecieron ingresar a la redacción general. Obvio que acepté, pero exigían “dedicación exclusiva”, obligado a firmar una papeleta miserable, comprometiéndome a no tener otra ocupación. Ingrese, oficialmente, el 17 de mayo de 1961. Cumplía, así, con la firme convicción de no ser “un inútil más, a sueldo”, en la triste Aguas Corrientes de ese tiempo. Ya había probado lo que eso era...