LA IGLESIA EN ARGENTNA CONVOCA A NO OLVIDAR A LOS ABUELOS

 23 de julio, 2026

  • Buenos Aires (AICA)
Hijos con poco tiempo, jubilaciones magras y exclusión digital: así describe la pastoral argentina la soledad de los mayores, a quienes el papa convoca este año con la promesa "Yo no te olvidaré".
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"Suelen estar muy solos, aun teniendo familia". La frase no pertenece a un sociólogo ni a un informe estadístico: la pronuncia quien trabaja día a día la pastoral de los adultos mayores en la Argentina. Y resume, con precisión, la realidad que este domingo 26 de julio -Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores- la Iglesia convoca a mirar de frente.

La VI edición de la Jornada, instituida en 2021 por el papa Francisco y que este año encabeza León XIV, se celebra con el lema "Yo no te olvidaré" (Is 49,15). El pontífice eligió esas palabras del profeta Isaías como respuesta al olvido y la soledad en los que, según advirtió en su mensaje, "demasiado a menudo se terminan perdiendo las vidas de los mayores".

En la Argentina, esa soledad tiene nombre y tiene causas concretas. Según señala la responsable del área de Adultos Mayores del Secretariado para la Pastoral Familiar de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia (Cevilaf), doctora María Elisa Petrelli, a AICA, hay dos factores que se combinan: "Los hijos trabajan largas horas y tienen sus propias familias, o sea, poco tiempo, y las personas mayores sienten que molestan o que son una carga para los familiares, por eso prefieren no pedir ayuda".

A eso se suman otras dos dimensiones que agravan el cuadro. La exclusión digital -"la actual exigencia de que toda comunicación con centros de salud, bancos, etcétera, debe ser virtual"- deja a muchos mayores sin acceso real a servicios básicos, privándolos además del contacto visual con otro ser humano, que ella define como una necesidad de "todo ser humano". Y las jubilaciones: "Las jubilaciones magras perjudican su existencia física y emocional".

Pasar de una pastoral "para" a una pastoral "con".
Monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo emérito de Corrientes y miembro de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia de la CEA, reconoce que pastoralmente "se avanzó en la conciencia de acompañarlos", pero señala que el desafío es dar un paso más: "Pasar de una pastoral 'para' los mayores a una pastoral 'con' los mayores".

"La sinodalidad nos ayuda a comprender que ellos no son solo destinatarios del cuidado pastoral, sino protagonistas de la misión, con una palabra, una memoria y una fe que la Iglesia necesita escuchar", afirma.

Para el obispo, el mayor desafío hoy es que ningún adulto mayor quede al margen de la vida comunitaria. Y para eso propone incorporar con más fuerza tres verbos: escuchar, integrar y enviar. "Necesitamos una pastoral que no solo visite o asista, sino que integre, escuche y confíe responsabilidades", sostuvo en declaraciones a AICA.

En esa línea, monseñor Stanovnik describe a los adultos mayores como "misioneros de la esperanza": "Una Iglesia sinodal aprende a caminar con ellos, los escucha y los reconoce como discípulos misioneros indispensables para la transmisión de la fe y la construcción de una auténtica cultura del encuentro".

Qué propone la Iglesia argentina para este 26 de julio.
El documento del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, firmado por el cardenal Kevin Farrell y el obispo secretario Dario Gervasi, convocó a que la jornada se articule en torno a dos gestos fundamentales: la celebración de una liturgia eucarística dedicada a los ancianos -que en cada diócesis el obispo deberá presidir en la catedral- y la visita a los ancianos de la propia comunidad que están solos.

El Dicasterio subraya que esa visita debe llegar incluso a quienes están encamados en residencias, y pide que no se limite a las zonas comunes sino que alcance cada habitación. "La visita manifiesta la decisión, personal y comunitaria, de no olvidarse nunca de nadie", señala el documento.

También invita a involucrar a los jóvenes: que visiten a los mayores de sus familias y, sobre todo, a quienes no tienen nadie que los acompañe. Y propone que las ofrendas de las misas de la jornada se destinen al apoyo de proyectos a favor de los ancianos pobres de la comunidad.

Desde el área de Adultos Mayores del Secretariado Cevilaf, se proponen dos iniciativas concretas: un programa de sustentabilidad intergeneracional y una jornada de espiritualidad para jubilados basada en las catequesis del papa Francisco. Además, se envió a todas las diócesis y movimientos el material pastoral remitido por el Dicasterio. Quienes no lo hayan recibido pueden solicitarlo escribiendo a secretariadofamilicea@gmail.com.

Una pedagogía que busca ser permanente.
El Dicasterio vaticano insiste en que la jornada no agota por sí sola la atención que los mayores merecen. "Es en la cotidianidad del tiempo -en la visita semanal, en la escucha paciente, en la oración compartida- donde las palabras del profeta encuentran su traducción más auténtica", señala el documento.

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores se celebra cada año el cuarto domingo de julio, en proximidad de la fiesta litúrgica de San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesús. León XIV ha mantenido esa fecha ordinaria, aunque ha concedido a las Conferencias Episcopales la facultad de trasladarla si las necesidades pastorales de sus comunidades así lo requieren.+

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