BIOGRAFÍAS INDISPENSABLES PARA CONOCER LA OTRA HISTORIA,
Esa historia que no nos cuentan
en las escuelas.
GERARDO SUELDO –
(1936 / 1998).
¿Lamentable
accidente o crimen del poder?.
Esa es la duda
que, hasta nuestros días, persiste en la población de Santiago del Estero,
particularmente en el sector más humilde y por lo tanto más desprotegido de la
comunidad. Se trata nada menos que de la muerte de quien fuera Obispo de
aquella ciudad, Monseñor Gerardo Sueldo, nacido en Rosario, Santa Fe el 21 de
Agosto de 1936, quién cursó sus estudios primarios en Belén, Catamarca; que
luego ingresó en el seminario Menor de Catamarca y estudió Filosofía y Teología
en el Seminario Mayor Regional del Noroeste, de la misma ciudad. El 9 de Julio
de 1961 fue ordenado sacerdote por Monseñor Adolfo Tortolo en San Fernando del
Valle de Catamarca y el 15 de mayo de 1993, después de cumplir innumerables y
diversas funciones dentro y fuera del país, fue trasladado a Santiago del
Estero como Obispo Coadjutor, tomando posesión de su oficio el 31 de octubre de
1993.
A partir de 1995
el obispo comienza a manifestarse en contra de las políticas implementadas por
el entonces gobernador Carlos Juárez, tomando protagonismo a través de sus
homilías de tono político y de denuncia. "Admiro en todos ustedes, la
fuerza y valentía para llevar adelante las continuas frustraciones de esta
provincia. Admiro y venero desde la fe, la pobreza y sencillez de sus vidas y
la alegría con que saben caminar hacia delante. Sé de los golpes y presiones
que deben sufrir para sobrevivir en éste pueblo… Sé del desenfreno en el ansia
de poder y deseo de avasallar" (25/12/95) De esta manera se convirtió en
“la voz, de todos los sin voz”. Denunciaba la cultura del miedo imperante, de
la dependencia y el sometimiento, donde ser empleado del Estado parecía ser la
salida y que ello significaba perder la libertad y caer en el servilismo de los
caudillos y caciques de turno. Sus reclamos fueron permanentes para con la
dirigencia política, criticando duramente el no haber promovido la
industrialización provincial, contra la inseguridad de personas y bienes y no
alentar un proyecto para salir de la postración y la miseria en la provincia.
En la madrugada del 4 de septiembre de 1998, Santiago del Estero amaneció
sorprendido por la noticia del fallecimiento de Monseñor Gerardo Sueldo en un
supuesto accidente de tránsito. Supuesto accidente porque las causas de su
muerte nunca fueron totalmente esclarecidas y las versiones en el pueblo,
afirmaban que lo habían matado. La justicia intentó frenar los rumores
afirmando que el accidente se debió a un caballo suelto en la ruta cuando
Sueldo, quien manejaba su vehículo, no pudo frenar y al intentar esquivar al
animal, el auto terminó dando varios tumbos. Su cuerpo despedido quedó sobre la
ruta con un solo golpe fatal en la cabeza. Dentro de los rumores, más de un
memorioso, se atrevió a decir que el accidente era muy parecido al sufrido por
Monseñor Angelelli años antes.
"Ningún
hombre que hiere la dignidad del hombre debe ser obedecido ni seguido"
(25/07/96);
"No
escapemos mirando a otro lado. No busquemos una definición o respuesta teórica.
No intelectualicemos el hecho para alejarlo, para que no nos incomode en una
definición personal y comunitaria" (30/03/97);
"Lo primero
que nos pide Jesús al enviarnos, es no atarnos a los poderes, ni al poder del
dinero, ni al poder económico ni a los poderes políticos" (12/07/97);
"Quiero
decirles a Uds. amigos y amigas de esta secretaría Diocesana para los derechos
humanos del Obispado de Santiago del Estero, que el área pastoral en la cual se
encuentran no es fácil, al contrario será de riesgo, tendrán que acostumbrarse
no solo a la crítica, sino mucho más, a la difamación, a la calumnia, a ser
controlados y perseguidos y porque no decirlo, tal vez, a la
cárcel"(13/12/97);
"Tienen una
realidad que los desafía, acepten el desafío" (23/01/98);
"Reclamen en
Paz, pero cada día y en cada oportunidad, de lo contrario siempre serán
víctimas de los poderes de turno" (29/05/98);
"No se dejen
domesticar por los poderes" (29/05/98);
“Cuando la
iglesia invita a no perder la dignidad por la obsecuencia y servilismo frente
al poder de todo tipo, está anunciando su fe. Cuando observa cómo se va
profundizando una cultura de la dependencia y el sometimiento con refinados
métodos de la dádiva que crean la pasividad y hacen sentir al otro deudor por
siempre, está anunciando su fe. Porque esta fe de los apóstoles proclama que el
hombre es violentado en el servilismo y la obsecuencia que lo convierte en
cortesano y no en ciudadano, menos en hijo. Porque toda dádiva que sustituye o
priva de un derecho, es violencia que humilla. Cada hombre y mujer tienen
derecho al trabajo, se lo humilla y violenta con el desempleo..."
“¿Cuánto
tendremos que llorar por la ausencia de los honestos y el silencio cómplice de
los cómodos y complacientes? Pedir honores y poder no es lenguaje de la fe.
Sabemos que el poder y los honores en la sociedad civil llevan a la tiranía y
la opresión, por un lado, y, por el otro, a la obsecuencia cortesana”
El diario La
Nación en una nota titulada “Honda conmoción por la muerte de Monseñor Sueldo”,
recogía los testimonios de algunos de los concurrentes al velatorio:
“Se ha ido quien
era la voz de quienes no tienen voz”; “Monseñor Sueldo nos representaba. Él
estaba con nosotros, los pobres”; “Él hablaba por nosotros. Decía lo que no
podemos decir”.
Mientras el
hermano del Obispo, profesor Carlos Sueldo, en declaraciones al portal de
noticias Caminos del Norte afirmó: “Fue un accidente disfrazado” En tanto en
Radio Salta, dijo que hubo dudas y que mantenía la esperanza de que se reabra
la causa. "Aún no me cierra la rápida y corta investigación que se realizó
por la muerte de mi hermano, que durante mucho tiempo tuvo enfrentamientos
contra el gobernador Juárez por su tarea pastoral y por ser la voz de los sin
voces en esta provincia".
La ex jueza del
Crimen de la Cuarta Nominación, Dra. María Luisa Cárdenas de Infante, habló con
EL LIBERAL y se refirió acerca del supuesto caballo que se cruzó en el camino
de Sueldo y del que surgieron tantas teorías. “Nunca vimos ningún animal en la
ruta. Yo llegué a los 10 ó 15 minutos del accidente y no vi ningún caballo en
las inmediaciones”, recordó. “No pude tomarle declaraciones a los curas que
iban con el obispo porque Marcelo Trejo se fue a España y a Jorge Ramírez lo
enviaron a Mailín, y yo quería preguntarle a Trejo si había visto el caballo
porque era un testigo presencial”, remarcó Cárdenas de Infantes.
A su turno, la ex
dirigente de ATE, Alba Luna del Valle Agüero de Castillo, sigue sosteniendo que
a Sueldo “lo mataron”, barajando dos hipótesis: “le largaron varios caballos
sorpresivamente, aunque no descarto que no haya habido un francotirador”. En
nota realizada por la periodista Alejandra Dandan en Pág. 12 la jueza dice:
“A mí me tocó
investigar esa causa. Ha sido una de las que más me costó investigar, por
varios motivos. Primero porque era una persona que había adoptado una postura
crítica total hacia el gobierno de Juárez. Denunciaba la falta de independencia
del Poder Judicial, sobre todo las posturas que el gobierno adoptaba en algunas
causas. El obispo murió en un supuesto accidente automovilístico, sobre la ruta
provincial 9, a la altura de la ciudad de Las Termas, el viernes 4 de setiembre
de 1998. Volvía de la ciudad de Salta con dos sacerdotes: Marcelo Trejo, un
cura que de acuerdo a las denuncias de los familiares de Sueldo habría sido
silenciado y trasladado fuera del país. Y el canciller del Obispado Jorge
Ramírez, un hombre que aún sigue vinculado al Obispado. A la madrugada no se
divisaban grandes cosas. Además del auto volcado con un aparente accidente, a
mí me extrañó la presencia de gente de seguridad, de inteligencia. ¡En un
accidente! – ¿Quiénes estaban? – Personal de Seguridad. Seguridad dependía en
ese momento de D’Amico y de Musa Azar. Como no eran los policías con los que
trabajábamos siempre, los identifiqué muy fácilmente. Me extrañó que estuviesen
en un accidente porque normalmente no lo hacían. Lo tomé como que, bueno, era
el obispo el que estaba en ese lugar. Pero después no sé, pienso que es
extraño. El obispo no tenía nada, no tenía un rasguño, lo único que tenía era
un pequeño hundimiento en la frente. Las pericias que se hicieron determinaron
que habría sido el auto que lo golpeó. – Una sola pericia. Y se hizo porque yo
la pagué. Puse la plata de mi bolsillo porque no me daban fondos. Era la
pericia accidentológica.”
“A mí me
ordenaron que cerrara la causa”, dijo la ex funcionaria en la misma nota horas
después de que el Ministerio de Justicia de la Nación, a través de sus
delegados en Santiago del Estero, decidiera pedir los expedientes del caso para
empujar la reapertura de la investigación. “Al cerrar la causa, dejé constancia
de que por un motivo que no se pudo establecer él perdió el control del
rodado.”
Dejó de ser jueza
cuando investigaba a un antiguo socio económico de Juárez que en ese momento
estaba enfrentado al caudillo. Cuando la jueza encontró las pruebas para
procesarlo, aquella enemistad había cesado. Y ella se trasformó en acusada.
Antes de su muerte, desde el juarismo, se lo atacaba diciendo que Monseñor
Sueldo era el “profeta del odio”, “que se metía en política”, “que había venido
a romper la unidad de los santiagueños”, mientras él seguía con su prédica
desde el púlpito con las que supo ganarse el respeto de los humildes y el odio
de los poderosos de entonces.
En el mensaje de
la Navidad de 1997, menos de un año antes de su muerte en aquel extraño
accidente, dejó en claro, lo que para él, significaba el ser cristiano y su
misión pastoral. El mensaje de la Navidad de 1997, quedó como legado para
Santiago del Estero: “...Nos podemos preguntar qué significa que el cristiano
viva una ‘espiritualidad’. ...Ante todo, el servicio espiritual de la Iglesia
es como el servicio de Cristo: entregar el espíritu de transformación, comunión
y libertad. Por eso el trabajo pastoral de la Iglesia, nunca podrá ser una
huida de las realidades del mundo...¿Nos preguntamos: habrá algo que
transformar en Santiago? ¿Habrá que sentirse en comunión con Dios y con los
hermanos para renovarnos y renovar la sociedad, o nuestra fe sirve como hermoso
sedante para tranquilizar, adormecer y justificar? ¿Dónde estará el espíritu de
libertad y dignidad que se nos ha dado? Lo único que quisiera decirles como
Obispo, es que al recordar esto, estoy cumpliendo con mi deber pastoral de
promover lo espiritual. Nada más.”
El pastor que fue
“la voz de los sin voz”, con su muerte, provocó en el pueblo santiagueño el
sentimiento de orfandad al haber perdido a un defensor de los pobres, un
trabajador por la justicia y la libertad, luchador por la recuperación de la
dignidad humana y por los siempre excluidos de la sociedad.
Por eso una gran
multitud de gente humilde lo acompañó en su velatorio. Sus restos hoy se
encuentran en la Catedral Basílica de la ciudad capital.
Y del tema no se
habla más. Causa cerrada.
Otro “maldito”
engrosa la larga lista de nuestra historia de luchas por un lugar más justo
donde vivir.
Publicado por
Pensamiento Discepoleano
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