CLAUSURARON LA FASE DIOCESANA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE CLARITA SEGURA
Clarita Segura: clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación
- 27 de mayo, 2026
- Buenos Aires (AICA)
La ceremonia fue presidida por Monseñor García Cuerva en la catedral de Buenos Aires. La causa continuará ahora su proceso en El Vaticano.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió el 26 de mayo la clausura de la fase diocesana de la causa de beatificación de Clara María Segura, conocida por todos como "Clarita", en una ceremonia realizada en la catedral metropolitana.
El acto reunió a fieles, familiares, amigos, la comunidad educativa del Colegio Los Robles y miembros de la comunidad eclesial que acompañaron este importante paso en el camino hacia el reconocimiento oficial de la santidad de Clarita Segura, recordada por su vida de fe, su entrega solidaria y su testimonio cristiano.
Entre los presentes se destacó la presencia del delegado episcopal, Luis Carballo; el promotor de justicia, prresbítero Gabriel Favero; el postulador de la causa, Juan Reinoso; la notaria Hermana Isabel Fernández Hefcr; y el portador, monseñor Santiago Olivera, quienes juraron y firmaron.
La sesión dio comienzo con el agradecimiento a las diferentes figuras que han acompañado el proceso diocesano. Además, presentaron junto a monseñor García Cuerva los distintos expedientes que serán enviados al Dicasterio para las Causas de los Santos en la Sede Apostólica.

Monseñor García Cuerva tomó la palabra y destacó características de Clarita Segura que le impresionaron: "Creo que en Clarita tenemos entonces una peregrina, pero una peregrina de la vida. Dicen los médicos que hacen muy bien caminar y lo aconsejo, pero lo que no podemos es dejar de caminar también con el corazón. No podemos dejar que nos gane el quietismo del alma o como me gusta llamar a mí, la pachorra espiritual. A veces podemos caminar con nuestros pies, pero el alma vive cansada, desesperanzada, triste".
"Les pido, por favor, que también ustedes tengan un corazón encendido por el espíritu de Dios, como se nota que era el corazón de Clarita. El mejor modo de homenajearla, de quererla, es también nosotros tomarla como modelo, que sus corazones estén encendidos, que sus corazones caminen, que no se jubilen antes de tiempo, no sean como esa gente que vive porque el aire es gratis" animó luego a los presentes.
Al concluir su alocución sostuvo: "Ojalá nosotros también cada uno seamos peregrinos de la vida, que le pongamos mucha garra, mucha pasión, que no nos cansemos de tratar de hacer el bien y vivir el evangelio. Que caminemos con los pies porque hace bien, pero por sobre todo con el corazón. No bajemos los brazos y que también nuestro corazón se incendie, se encienda, se prenda fuego, porque queremos anunciar a Jesús, que es lo mejor que nos ha pasado en la vida. Clara lo hizo en su vida, ahora nos toca a nosotros".
Fe, entrega solidaria y testimonio cristiano.
Clara María Segura nació en Buenos Aires el 15 de mayo de 1978. Hija de Diego y Clara Segura, fue la menor de seis hermanos y la única mujer de la familia. Fue bautizada a los cinco días de su nacimiento en la parroquia San Francisco Solano, de Bella Vista, localidad donde transcurrieron sus primeros años.
Desde pequeña vivió su fe de manera cercana y comprometida. Realizó sus estudios primarios en el Colegio Don Jaime y luego cursó la secundaria en el Colegio Los Robles, tras la mudanza familiar a la Ciudad de Buenos Aires en 1991. Quienes la conocieron destacan su fuerte amor por la familia, la amistad y su profunda coherencia de vida cristiana.
Entre los testimonios recogidos durante la etapa diocesana se encuentra el del sacerdote Santiago Aduriz, quien conoció personalmente a Clarita y fue su preceptor durante los últimos años de secundaria. En su relato recuerda especialmente una peregrinación a Luján en 1994, a la que asistió impulsado por la invitación de la joven.
"Caminamos juntos", expresó, al recordar aquel momento que marcó profundamente su vida espiritual y acompañó su posterior vocación sacerdotal.
El padre Aduriz también destacó el impacto que Clarita continúa generando en jóvenes y adolescentes, incluso después de su fallecimiento en 1995. "No tengo dudas de la santidad de Clarita", afirmó en su testimonio, señalando que su ejemplo sigue acercando a muchas personas a la fe y a una vida centrada en Dios.

La clausura de la fase diocesana marca el final de la investigación local sobre la vida y las virtudes de la sierva de Dios. Durante esta etapa se recopilaron testimonios, escritos y documentos vinculados a la vida de Clarita Segura.
En la ceremonia de clausura se labró el acta notarial correspondiente y se sellaron las cajas y legajos que contienen la documentación original y las copias certificadas de la causa.
Con este acto, el tribunal diocesano transfirió oficialmente la responsabilidad de la causa al Dicasterio para las Causas de los Santos, en El Vaticano, donde comenzará la denominada fase romana del proceso.
En esta nueva etapa, un relator designado supervisará la elaboración de la "Positio", el documento que reúne de manera sistemática las pruebas y testimonios sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Clarita Segura.
Posteriormente, la documentación será evaluada por teólogos y cardenales antes de que el Papa pueda avanzar en un eventual decreto de beatificación.+

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