LEÓN XIV: “EL CUIDADO DE LOS ENFERMOS ES UNA AUTÉNTICA ACTIVIDAD ECLESIAL”
* 20 DE ENERO,
2026
* CIUDAD DEL VATICANO (AICA)
En su mensaje
para la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, el Papa señala que la dedicación a
todos los que sufren, es posible "si estamos inflamados por el amor
divino".
"Vivimos inmersos en una cultura de la velocidad, la inmediatez y la prisa, pero también del despilfarro y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para ver las necesidades y el sufrimiento que nos rodean", escribió el papa León XIV en su mensaje para la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará solemnemente este año en Chiclayo, Perú, el 11 de febrero, con el tema "La compasión del Buen Samaritano: amar soportando el dolor del otro".
En el documento,
el Papa propone considerar la imagen evangélica del Buen Samaritano,
"siempre actual e indispensable para redescubrir la belleza del amor y la
dimensión social de la compasión, y para llamar la atención sobre los
necesitados y los que sufren, como los enfermos".
La reflexión
sobre el pasaje seleccionado de la Sagrada Escritura (Lc 10,25-37) se realizó
utilizando la clave hermenéutica de la encíclica Fratelli
tutti del papa Francisco. En este documento, encontramos la siguiente
indicación: "La compasión y la misericordia hacia los necesitados no se
reducen al esfuerzo individual, sino que se realizan en una relación: con el
hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, sobre todo, con Dios, que nos
colma de su amor".
"El don del
encuentro nace del vínculo con Jesucristo, al que identificamos con el Buen
Samaritano que nos ha traído la salvación eterna y que hacemos presente cuando
nos inclinamos hacia el hermano herido", escribe León XIV.
El don del
encuentro.
El Papa señaló
que actualmente vivimos en una cultura que nos impide detenernos y percibir las
necesidades de los demás. El Señor nos enseña a ser prójimos. Refiriéndose a
San Agustín, León XIV afirma: "El Señor no quiso enseñar quién era el
prójimo de este hombre, sino de quién debía ser prójimo".
El Santo Padre
añade que "ser prójimo no depende de la proximidad física o social, sino
de la decisión de amar". Para los cristianos, el modelo para ser prójimo
de quienes sufren es el Señor Jesús, "que se acercó a la humanidad herida".
No se trata de "meros gestos de filantropía", sino de la capacidad de
compartir personalmente el sufrimiento del prójimo; y esto implica una
"donación de sí mismo" que "va más allá de satisfacer las
necesidades". "Nuestra propia persona debe formar parte de la
donación. Este amor debe alimentarse del encuentro con Cristo".
Cuidado de los
enfermos.
La parábola del
Buen Samaritano demuestra que la compasión es el sello distintivo del amor
activo. No es ni teórica ni sentimental. "Mostrar compasión presupone
emociones profundas que impulsan a la acción. Es un sentimiento que brota del
interior y nos lleva a involucrarnos en el sufrimiento ajeno", escribió
León XIV.
El Papa mencionó
a quienes comparten la misericordia: "familiares, vecinos, personal sanitario,
agentes pastorales y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, llevan,
acompañan y ofrecen lo que tienen, dándole a la compasión una dimensión
social". Es una práctica que se desarrolla en la relación y va más allá de
las acciones individuales.
Ser uno en Uno
significa que nos sentimos verdaderamente miembros de un cuerpo en el que,
según nuestra vocación, llevamos la compasión del Señor por el sufrimiento de
todos. Además, el dolor que nos conmueve no es el dolor de otro, sino el
sufrimiento de una parte de nuestro propio cuerpo, que nuestra Cabeza nos manda
cuidar para el bien de todos", escribió el Santo Padre.
Una vida de
compromiso y solidaridad.
La primacía del
amor de Dios significa que la acción humana no se realiza para obtener un beneficio
o una recompensa personal. Esta es una manifestación de amor que trasciende los
rituales y se traduce en verdadera adoración. Esto también da lugar a la
importancia del amor propio, que implica un alejamiento de la preocupación por
construir nuestra autoestima o sentido de dignidad dentro de los estereotipos
del éxito, la carrera, la posición o el origen; y nos lleva a encontrar nuestro
lugar apropiado en relación con Dios y el prójimo.
Refiriéndose a la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco, León XIV señaló que "el verdadero remedio para las heridas humanas es una vida basada en el amor fraterno, que tiene su fuente en el amor de Dios". El deseo del Papa es que nuestra vida cristiana nunca carezca de una dimensión fraterna y "samaritana". Este estilo tiene su fuente en el Señor Dios, en la fe en Cristo.+

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